Rusia atraviesa una de las jornadas climáticas más severas de las últimas décadas, tras registrarse nevadas históricas y un frío extremo que han provocado serias afectaciones, principalmente en Moscú.
La capital rusa vive su nevada más intensa en los últimos 50 años, situación que ha generado la paralización de aeropuertos, interrupciones en el transporte público, calles bloqueadas y retrasos masivos en los vuelos.
En tanto, en la región de Yakutia, el termómetro ha marcado hasta -56 °C, acompañado de fuertes ráfagas de viento que han obligado a suspender clases y han mantenido a numerosos habitantes confinados en sus viviendas debido a la gran acumulación de nieve.


