El Presidente de la República, Nayib Bukele, presidió el Primer Desayuno Nacional de Oración por El Salvador, un evento en el que participaron integrantes de la Junta Directiva de Próspera Foundation.
Durante su intervención, el mandatario compartió reflexiones personales sobre su fe y relató que, aunque siempre ha sido creyente, en algún momento atravesó dudas espirituales. Señaló que esas dudas quedaron atrás y atribuyó su fortalecimiento espiritual a lo que calificó como un “milagro” vivido a nivel nacional, el cual, afirmó, cuenta con pruebas y representó una verdadera prueba de fe para el país.
Bukele también recordó los momentos difíciles que ha enfrentado El Salvador a lo largo de su historia, mencionando la guerra civil de la década de los 80 y un periodo posterior marcado por una violencia aún más sangrienta.
En ese contexto, aseguró que las pandillas llegaron a ejercer un control significativo sobre el país, imponiendo toques de queda, restringiendo la movilidad de la población y exigiendo pagos a los negocios, lo que —según expresó— equivalía a un gobierno paralelo.


