Las autoridades de seguridad desarticularon una red dedicada al hurto de dinero utilizando técnicas informáticas.
Según las investigaciones, los miembros de la estructura se hacían pasar por extranjeros que ofrecían productos y servicios en redes sociales, con el objetivo de contactar a sus víctimas y obtener sus datos bancarios.
El grupo generaba confianza simulando transacciones reales. Cuando la persona demostraba interés, los delincuentes pedían información personal y enviaban enlaces falsos para supuestos procesos de compra o envío.
De esta manera, accedían a las cuentas bancarias de las víctimas y extraían sus ahorros. En los allanamientos, las autoridades decomisaron computadoras, teléfonos celulares, memorias USB, tarjetas bancarias y documentación relacionada con la operación delictiva.


