Las seguidoras de la banda surcoreana BTS, conocidas como ARMYS, demostraron su capacidad de organización al unirse contra los abusos cometidos por revendedores de boletos y por la empresa encargada de la boletería para conciertos en México.
La presión ejercida por el fandom derivó en una multa millonaria y en la apertura de una investigación contra OCESA, organizadora de eventos que ha sido señalada en reiteradas ocasiones por presuntas irregularidades en espectáculos y conciertos.
Además, las ARMY expusieron públicamente a revendedores, identificándolos con nombre y apellido. En algunos casos, incluso lograron acceder a sus cuentas para inscribirlos en universidades privadas o suscribirlos a costosos cursos y convenios en academias de inglés.
El impacto de estas acciones fue tal que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, solicitó de manera oficial la apertura de más fechas para los conciertos de BTS en territorio mexicano.


