Un grupo de geólogos y exploradores descubrió rocas de origen marino en la cima del Monte Everest, un hallazgo que refuerza la teoría de que el punto más alto del planeta estuvo, en algún momento de la historia geológica, bajo el océano.
Los investigadores encontraron fósiles de antiguas criaturas marinas, entre ellas braquiópodos y trilobites, incrustados en las rocas de la montaña. Este tipo de evidencias es considerado una de las demostraciones más sorprendentes del proceso de la tectónica de placas.
De acuerdo con los especialistas, hace aproximadamente 450 millones de años la zona que hoy ocupa el Everest formaba parte del lecho del antiguo mar de Tetis, antes de que los movimientos de las placas tectónicas elevaran el terreno hasta formar la cordillera del Himalaya.


