El estado de Oklahoma, en Estados Unidos, registró el pasado jueves el comienzo de la temporada de tornados tras el paso de un sistema que impactó a una de sus ciudades, provocando daños materiales y personas lesionadas.
Este fenómeno da paso a varios días de inestabilidad atmosférica en la región, con pronósticos que incluyen tormentas eléctricas, caída de granizo y ráfagas de viento intensas, mientras las autoridades mantienen activas las alertas para la población.


